- Virgen de la peña

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Afirma la tradición que desde dicho templo de S.Pedro se restituyó la S. Imágen una, ó más veces al cóncavo de la peña, donde fué hallada por el criado y el caballero, por lo cual venerando los de Aniés la expresada voluntad de N.Sra. la erigieron en aquel cóncavo la Iglesia en que hoy se venera. De una memoria escrita que se conserva en aquélla Iglesia se infiere que esta aparución sucedió por los años 903.
La Imágen es de madera y de escultura primorosa, su rostro y ropage; su estatura es de cuatro palmos; está de pié: tiene al Niño Jesús en el brazo izquierdo, y en la mano derecha una manzana de las que llaman coloradas. El Niño muestra en su siniestra una manzanilla de color amarilllo, y tiene su diestra levantada con ademán de estar dando la bendición al pueblo.
He aquí la relación de algunos milagros.
Concurrían los pueblos de Aniés, Rasal y Ventué á venerar a la Sagrada Imágen en el día 9 de Mayo de 1717, hallábase el templo lleno de fieles, oyendo la primera misa, que se cantaba; y repentínamente cayó ó se hundió la cuarta parte del templo, que estaba fundada sobre otros edificios del Santuario, y cayeron juntamente 25 personas, que estaban hacia aquella parte: y sin embargo, que la caida hacia lo profundo, fué como de 24 palmos en alto; y que en ella se hundieron tres órdenes de suelos; no obstante todo este horrible estrago, ninguno de los 25 caidos peligró, ni contrajo lesión alguna; solo un hombre sacó una ligera rozadura en la nariz por haber querido salir prontamente de aquellas ruinas.
Son muchos y estimables los donativos, que se refieren hechos á esta Santa Imágen: tres sobresalen entre otros. Una señora Baronesa de Ayerbe, (cuyo nombre se ignora) hallándose infecunda, recorrió á esta Soberana Señora, y habiendo logrado por su bendición, sucesión gloriosa, correspondió agradecida con cuatro bien labradas alhajas de plata, que son dos candeleros y dos bujias. Un señor de Nisano (familia nobilísima  de los Urries de Huesca) hallándose encarcelado, procesado sobre grave calumnia, en que peligraba su honra y vida, desde el calabozo impoloró el favor de esta Santa Imágen, y habiendo por su intercesión conseguido honrosa libertad, la reconoció con el donativo de una lámpara de plata. Una gitana ofreció á esta Soberana Señora una cadena de oro, excediendo al parecer, la devoción de aquella gitana, á la de muchos señores y señoras, en quienes la gratitud siendo tan natural, nada tiene que vencer subió á este Santuario ua enna compañía de esta gente errante y con tantos errores peregrina; iba entre estos una gitana cargada con una hija suya pequeña; ésta traveseando,según su edad, a vista de uno de los despeñaderos del peñasco, cayó y rodó desde lo alto hasta lo llano, donde comienza su subida; vista esta tragedia, bajaron á buscarla para sepultarla, suponiéndolam no solo difunta, sino despedazada: la desconsolada madre entre tanto se postró á los pies de Nuestra Señora pidiéndola salud para su hija; la resulta de esta oración fué hallar á la niña tan sana y serena que estaba jugando con unas piedrecitas á la falda de aquella peña. Agradecida la madre á tan inefable favor, ofreció y dió luego, como si fuera noble, con peregrina generosidad á Nuestra Señora, una rica y pesada cadena de oro finísimo, y la lleva la Virgen pendiente en sus festividades. Tiene este Santuario para su culto y decoro, un ermitaño que cuida de recoger limosnas copiosas, que ofrecen los fieles; y tiene aqui todo el tiempo que permite la destemplanza de nieves y hielos, su habitación; hay también un cuarto muy decente pra que los devotos que todo el año frrecuentan esta ermita, logren algún abrigo y consuelo en montes tan solos y elevados.

P. Alberto Faci

 
 
 
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